Ase tiempo que empecé a estudiar la psiquis Humana. Empecé por simple curiosidad leyendo libros y a medida que me iban surgiendo preguntas, me fui adentrando cada ves mas... investigando por Internet, asiendo cursos online, cursos presenciales. Mi objetivo era buscar métodos, técnicas, cualquier cosa que tenga que ver con el cambio y el desarrollo personal, para poder aplicarlos tanto en el ámbito personal, como profesional. Hasta que conocí la Hipnosis clínica, estoy completamente seguro que es la mejor herramienta que hasta ahora e conocido y que verdaderamente se puede obtener grandes cambios personales y en muy poco tiempo. También me atrevo a decir que es mas efectiva que la psicología clásica. Esto no quiere decir que la psicología clásica no sea efectiva, sino que es muyyy... lentaaaa... puede durar hasta años incluso nunca llegan a eliminar el problema del todo. En cambio la Hipnosis clínica puede bastar en algunos casos, solo 1 sesión y se erradica por completo el problema. Ya trabaja con la parte mas profunda de la mente el Inconsciente. Como decía Milton Erikson " Nuestra mente tiene todos los recursos que necesitamos para nuestra curación" Creo que era algo así, no recuerdo muy bien... Pero bueno es algo así el mensaje y eso es lo que importa.
Pido disculpas a todas aquellas personas Psicologos/as, pero es mi forma de pensar y cada uno es libre de expresarse.
La indicación principal de esta técnica es para aumentar la facultad de concentración en víspera de la realización de un intenso trabajo intelectual.
Esta técnica basa su eficacia en un ejercicio respiratorio determinado, y en la relajación que procura su ejecución. Se practica generalmente de pie o sentado.
Desarrollo:
- Con los dedos ligeramente separados, apoya la mano derecha sobre el ombligo y mantenla así durante todo el ejercicio.
- Apoya el dedo índice izquierdo en la zona central de la frente, mientras presionas con el pulgar izquierdo la aleta nasal izquierda y respiras por la fosa nasal derecha, metiendo el vientre el inspirar y sacándolo al espirar.
- Inspira lenta y profundamente y concéntrate en el aire que penetra en tu cuerpo a través de tu fosa nasal derecha (la izquierda permanece apretada por tu pulgar izquierdo).
- Cuando termines de inspirar, presiona también la aleta nasal derecha con tu dedo medio izquierdo.
- Permanece así un momento, con los pulmones llenos.
- Levanta el dedo pulgar y espire lentamente por la fosa nasal izquierda. La otra fosa nasal permanece cerrada.
- Permanece unos instantes con los pulmones vacíos.
- Inspira por la fosa nasal izquierda.
- Terminada la inspiración, presiona tu fosa nasal izquierda; repite las fases 2 a 8 unas diez veces.
Ya se trate de la fosa nasal izquierda o de la fosa nasal derecha, el esquema respiratorio es el mismo: espirar y después inspirar.
Nota: A pesar de que parece un poco complejo, este ejercicio se lleva a cabo en menos de un minuto, y acaba asimilándose perfectamente en muy poco tiempo. Pero, al principio es necesario repetirlo dos o tres veces al día; al cabo de una semana conviene practicarlo a diario por lo menos una vez, al mismo tiempo que se repite: “Me relajo... Me siento cada vez más relajado... Estoy completamente relajado”. Posteriormente, cuando la práctica permita una ejecución automática, basta con emplear la palabra “relajado”, mentalmente o en voz alta.
Una rutina de musculación muy duradera no necesariamente es mejor. Conozcamos los principios a tener en cuenta para saber cuanto debería extenderse nuestra estadía en la sala de pesas.
Un aspecto clave a la hora de empezar una rutina de musculación es tener en claro cual será la duración de la misma. Muchas veces se comete el error de creer que por pasarse horas dentro del gimnasio se conseguirán mejores resultados. ¡Nada más alejado de la realidad!
La fisiología del ejercicio nos da buenas razones para que una sesión de gimnasio dure entre 45 y 60 minutos, y que en ningún caso se exceda de la hora y media de trabajos con sobre carga.
En primer lugar, debemos decir que cuando entrenamos con pesas, ya sea en busca de fuerza o hipertrofia, utilizamos glucógeno muscular. En los trabajos intensos, el mismo es necesario para que podamos seguir soportando las mismas cargas. Sin embargo, luego de los 45 minutos, la cantidad de glucógeno en los músculos se reduce significativamente. Un trabajo muy prolongado por sobre ese momento no nos permitirá entrenarnos eficientemente, pues no podremos hacerlo con intensidad, una variable muy importante para entrenar con pesas.
Además, las hormonas que intervienen en el entrenamiento de musculación también trabajan idealmente en el segmento que mencionamos. La testosterona, la hormona anabólica por excelencia, alcanza su máximo de segregación 45 minutos después de comenzada la sesión. Pasados los 90 minutos, la testosterona vuelve a niveles de reposo, y cualquier actividad con pesas será catabólica, es decir, tendrá el efecto inverso al que buscamos.
Planificar la rutina de antemano es escencial, y a la hora de hacerlo debemos cuidar que en el afán de entrenar con distintos ejercicios no tengamos una rutina que lleve un tiempo excesivo. Siempre la supervisión de un profesional será importante en este aspecto, con el fin de entrenar en la medida adecuada para obtener resultados óptimos.